Un comprador difícil
Los constantes cambios de planes, los gustos que no se terminan de acomodar, los pequeños, pero muy importantes, condicionantes que están presentes en nuestra decisión (la familia, los estudios, el trabajo, y muchos otros), todo ello afecta el punto final en el cual se tomará la determinación de comprar, o tal vez de alquilar, el lugar en el cual vamos a vivir. Es por todo ello que muchas veces se hace difícil la elección, aunque se quiera algo rápido.
Sin embargo, en diversas ocasiones se puede contar con una agencia inmobiliaria que determine -a base de un pedido, o de la manifestación de los factores que se pretenden en una propiedad- más o menos lo que se estaba persiguiendo. No obstante, no siempre se vuelve tan sencillo, ya que una compra inmobiliaria, como toda adquisición, lleva consigo elementos que la persona no exterioriza, lo cual no llega a hacerlo justamente porque éstas son causas internas o inconscientes. Aquellas causas son motivaciones, de la más variada índole, así como deseos de cosas que muchas veces no se presentan de manera clara para uno mismo, por lo cual, el que otro llegue a entenderlas es muy difícil.
Tener en la cabeza por ejemplo que se quiere un piso con dos cuartos, una sala grande, una vista preciosa, o cerca al centro, desde donde se pueda salir a divertirse, o a cumplir con el trabajo o con los estudios, no lo es todo. Existe algo que puede hacernos dudar, aunque estemos frente a la casa soñada, ¿qué es?, pues simplemente pequeños chispazos que podrían ser catalogados como instinto o una corazonada, o algo por el estilo. Estas repentinas muestras de nuevo interés por algún componente de la propiedad no son más que demostraciones de la complejidad humana. Y una venta de inmuebles no se salva de eso. También en este rubro de las negociaciones hay por doquier cambios de planes, tanto en lo que se trata de retiradas, o huidas, de la compra como de impulsos para concretar una que parecía estar decayendo.
Es así como el vendedor puede apurar a quien está en la posición de compra, y aunque parezca en algunas situaciones una buena táctica para conducirlo a decidirse por el sí y concretar el trato, en otras tantas ocasiones no puede más que llevarlo a que abandonen su propuesta pues simplemente no se adecua para nada a las exigencias que tiene el comprador.
Los factores que mueven al comprador a dirigirse a conseguir una financiación inmobiliaria, por lo tanto no son siempre claros del todo, como ha quedado expuesto. La búsqueda incesante de una casa en la cual se pueda estar de lo más tranquilo y a gusto sabiendo que nuestra elección ha sido adecuada demanda mucho esfuerzo, y sobre todo mucha decisión. La decisión que nace en el momento que queremos adquirir la vivienda, evaluando gran cantidad de factores, entre los que se encuentran aquellos personales que son muy complicados, hasta la decisión en el momento final del cierre del negocio y compra.

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